miércoles, 5 de diciembre de 2012

MIÉRCOLES 5 DE DICIEMBRE, DÉCIMO QUINTO DÍA DE PREPARACIÓN PARA LA CONSAGRACIÓN AL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA


DÉCIMO QUINTO DÍA
«Ángel mío: Dios Padre considera de suma importancia la
consagración de las almas a mi Inmaculado Corazón; por esta razón,
yo les pido rezar el Rosario todos los días, practicar la devoción de los
primeros sábados y recurrir a mi con tus peticiones para yo exponerlas
ante Él. Haz todo esto por amor a mí, que yo todo lo ofrezco por amor
a ti.
Querido ángel mío, comienza cada día de esta manera:
«Oh María transforma mi corazón como el tuyo; colócale al
rededor una corona de pureza adornada con virtud; toma mi corazón
querida Madre consagrado como tuyo propio; preséntaselo a Dios Padre
como una ofrenda de mí para ti. Ayúdame, ¡Oh! María, en hacer tu
Corazón más conocido cada día».
Marzo 19 de 1993
Guía: La consagración es un acto necesario para que se cumpla
el Triunfo de Nuestra Señora. Su triunfo elevará a los creyentes al estado
de culminación necesaria para el Reinado del Sagrado Corazón y juntos
abrirán el paso para la causa de la Redención y Corredención que nace
de la unión de los dos corazones.
Nuestra Señora nos llevará de la consagración al triunfo; y el
triunfo será entonces la base para el Reino del Sagrado Corazón; dentro
de estos dos corazones se encierra el plan de Dios para redimir y
corredimir al mundo.
Dirección: Al entregar nuestros corazones a la Madre de Dios
no nos hagamos la ilusión de que no tenemos que pagar su precio,
Ella pide ser Nuestra Madre y nosotros prometemos ser sus hijos;
pero exige ciertos requisitos: primero, nosotros debemos enmendar
nuestra vida y rechazar el pecado y la maldad mundana; segundo, es
necesario entregarles nuestros corazones, nuestras mentes y el
cuidado de nuestras almas; tercero, debemos atraer a otros para que
amen su Corazón Inmaculado; por ultimo, debemos permanecer para
siempre a sus pies y dar gracias incesantemente al Señor por el regalo
de su propia Madre.
Meditación: ¡Oh Inmaculado Corazón de María!, ruega para
que yo obtenga la pureza del alma porque a ti se te otorga todo lo que
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pides; ¡Oh María!, yo encomiendo mi alma a tu cuidado maternal,
alcánzame la virtud de la perseverancia para obtener la gracia divina;
permíteme por medio de esta consagración recurrir a ti siempre en
todas mis tentaciones y en todos los peligros de perder la vida eterna.
En la hora de mi muerte asísteme y encomienda mi alma en las manos
del Padre; en ti pongo toda mi confianza y mi convicción enfocadas
hacia el bien de tu triunfo.
«Comprueben ahora que no he trabajado
por mi solo, sino para los que buscan la sabiduría»
(Eclesiastés 24:34)

ORACIONES DIARIAS
Las siguientes oraciones «deben ser recitadas
antes o después de la meditación de cada día,
según el texto de cada uno de los días»
CORONILLA DE VIRTUDES
Nuestra Señora tenía en su mano izquierda una coronilla rosada
y dorada y rezaba con la mano derecha. Ella recitaba todas las oraciones
muy despacio y reverentemente con mucho amor.
En la oración de esta coronilla Nuestra Señora hace una promesa,
la promesa de la perseverancia en la oración para el crecimiento de las
virtudes: la siembra de las semillas de santidad por las cuales la
gracia será cultivada. Esta coronilla contiene todas las virtudes que
Nuestra Señora desea encontrar en nuestras almas. Las gracias
contenidas en esta coronilla de oraciones son para guiar y dirigir nuestras
almas para lograr estos dones del Cielo. Por medio de estas siete
virtudes, nuestra alma vuela a las manos de Dios Padre.
«Queridos míos: estas oraciones son para obtener las
virtudes. Se empieza con el Credo, luego sigue la Consagración a Mi
Corazón Inmaculado y después el Ángelus. Posteriormente se reza la
virtud seguida por el Padre Nuestro, el Gloria al Padre y la oración al
Espíritu Santo. Después se recita la siguiente virtud y así se contemplan
las siete virtudes: Fe, Esperanza, Caridad, Humildad, Paciencia,
Perseverancia y Obediencia.
Octubre, 1 de 1.992
EL CREDO
Creo en Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la
tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, Nuestro Señor, que fue
concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María
Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto
y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre
los muertos, subió a las cielos y está sentado a la derecha de Dios,
Padre Todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos.
Creo en el Espíritu Santo, la Santa Iglesia Católica, la comunión de los
santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida
eterna. Amén.

CONSAGRACIÓN A LA SANTÍSIMA VIRGEN
Oh Señora mía, Oh Madre mía! Yo me entrego del todo a Vos; y
en prueba de mi filial afecto, os consagro en este día, mis ojos, mis
oídos, mi lengua, mi corazón; en una palabra, todo mi ser. Ya que soy
todo vuestro Oh Madre de bondad, guardadme y defendedme como
hijo y posesión vuestra.
Amén
EL ÁNGELUS
V. El ángel de Señor anunció a María.
R. Y Ella concibió por obra y gracia del Espíritu Santo.
Ave María……
V. He aquí la esclava del Señor.
R. Hágase en mí según tu palabra.
Ave María……
V. Y el Verbo se hizo carne.
R. Y habitó entre nosotros.
Ave María……
V. Ruega por nosotros Santa Madre de Dios.
R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas y gracias de
Nuestro Señor Jesucristo.
Amén
Oremos: «Infunde Señor tu gracia en nuestros corazones, para
que habiendo conocido por la voz del ángel el misterio de la Encarnación
de tu hijo, podamos llegar por los méritos de su Pasión y su Cruz a la
Gloria de la Resurrección. Por el mismo Cristo Nuestro Señor.
Amén

CORONILLA DE VIRTUDES
Para pedir:
1.Virtud de Fe
2.Virtud de Esperanza
3.Virtud de Caridad
4.Virtud de Humildad
5.Virtud de Paciencia
6.Virtud de Perseverancia
7.Virtud de la Obediencia
Con cada una de las virtudes se deben recitar las siguientes oraciones:
1. Padre Nuestro…
2. Gloria al Padre…
3. Oración al Espíritu Santo
Oración al Espíritu Santo: Ven Espíritu Santo, ilumina mi corazón,
para ver las cosas que son de Dios; Ven Espíritu Santo, dentro de mi
mente, para conocer las cosas que son de Dios; Ven Espíritu Santo,
dentro de mi alma, que yo le pertenezco solamente a Dios; Santifica
todo lo que yo piense, diga y haga para que todo sea para la gloria de
Dios. Amén
Diciembre 23 de 1991
¡OH MARÍA!
«Oh María; transforma mi corazón como el tuyo; colócale
alrededor una corona de pureza adornada con virtud; toma mi corazón
querida Madre consagrado como tuyo propio; preséntaselo a Dios Padre
como una ofrenda de mí para ti. Ayúdame, Oh María, en hacer tu corazón
más conocido cada día».
Marzo 19 de 1993
ORACIÓN DE PENTECOSTÉS
Mientras se reza esta oración dada por Nuestra Señora que
nuestros corazones estén abiertos para reconocer y aceptar los
obsequios del Espíritu Santo, y así avancemos confiadamente en esta
batalla por el triunfo del Inmaculado Corazón. Estamos llamados para
transformarnos en el reflejo de Cristo, un reflejo del rostro de Dios que
será una atracción para todos, para que su gloria sea magnificada a
través de nuestras vidas.
«Mis queridos hijos: hoy ustedes les traen tanta alegría a mi
Jesús. Yo les doy a ustedes una gran bendición de Dios. El desea
crear en sus hijos unidad y gloria a Su Nombre
Junio 6 de 1992
Espíritu de Cristo: despiértame; Espíritu de Cristo: muéveme;
Espíritu de Cristo: lléname; Espíritu de Cristo: séllame. Oh Padre
Celestial, conságrame a tu Corazón y Voluntad; se en mí una fuente de
virtudes, sella mi alma como la tuya para que tu reflejo en mí sea una
luz que todos vean».
Amén

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